¿Alguna vez se perdió en una gran ciudad? Tal vez, yendo de visita a algún lugar donde no conocía las referencias, donde incluso tal vez no tiene el mismo idioma. Donde no conoce los códigos. Donde no sabe como solicitar algo y uno se encuentra totalmente perdido.
De eso queremos hablar hoy, en parte, al referirnos Ezequiel a una película que ha dado mucho que hablar y ha sido calificada como una “gran película” y nominada a varios premios en su época. Hablamos de “Perdidos en Tokio”.


Gracias por el programa, y elegir para ilustrarnos esta película que fue premiada por las más destacadas Academias del mundo, que argumenta un problema existencial del hombre, pero no da ni reconoce ninguna propuesta. Ciertamente si Amaramos a Dios sobre todas las cosas, Amaríamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Aún hablen otro idioma tenemos la capacidad de una sana comunicación, y terminaría esa angustia de desolación que nos persigue, porque, Ya no vivo yo, ahora Cristo vive en mi. Se terminaría el causarnos y hacer daño (la maldad) fabricando Ídolos, incluso como Etiquetar a las personas (principalmente de sexo opuesto) para tener furtivos, religiosos y hasta cabalísticos encuentros para iniciar cada Día. No más angustia o Falsa felicidad por algún Wilson en este Mundo que bien podríamos llamar nuestro Tokio (Sin perder de vista que el principal Ídolo es el Dinero, revelado por ÉL mismo hace más de dos mil años: Ninguno puede servir a dos señores…Mt.6:24). Dios Bendiga a los Constructores y Colaboradores del Programa.