La alabanza que Dios acepta

Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al Señor. Alabe para sentirse bien. Para eso hemos venido a adorar a Dios, porque alabando nos sentimos bien”.

Pr. Salvador Dellutri

Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al Señor. Alabe para sentirse bien. Para eso hemos venido a adorar a Dios, porque alabando nos sentimos bien”.
Cuando me retiré a mi hogar lo hice pensando en esa afirmación y preguntándome: ¿Alabamos a Dios para sentirnos bien nosotros? ¿La adoración tiene como finalidad el confort del hombre o la gloria de Dios? ¿Acepta Dios la adoración de un pueblo que lo alaba con el propósito egoísta de sentirse bien? Es verdad que cuando alabamos juntos con su pueblo somos bendecidos y nos sentimos bien, pero ¿puede ser este el móvil de nuestra adoración o nuestra alabanza?

Creo que todas estas manifestaciones exuberantes de alabanza que están estallando en medio del pueblo de Dios deben ser analizadas con equilibrio y serenidad, evaluadas a la luz de la Palabra de Dios, y enfocadas desde una óptica espiritual. De no hacerlo así podríamos caer en una alienante fiebre “alabancionista” que terminará por debilitar al pueblo de Dios y precipitar catástrofes espirituales de grandes proporciones.

La alabanza y adoración del pueblo de Dios no pueden estar condicionadas por las demandas del mercado, ni por deseos, aspiraciones u opiniones humanas, sino por la Palabra de Dios. Solo si somos fieles a su Palabra y cuidadosos en lo que hacemos, podremos presentar a Dios una alabanza que sea aceptable.

Nadab y Abiú, hijos de Aarón, sobrinos de Moisés y flamantes sacerdotes, tomaron sus incensarios, colocaron el fuego y quemaron incienso presentándolo al Señor como ofrenda de adoración. Pero colocaron un fuego extraño, que el Señor nunca les había mandado y fueron consumidos por el fuego santo que salió de la presencia de Dios. (Levítico 10).

Cuando David quiso llevar el arca a Jerusalén, en su primer intento se frustró y Uza murió al extender su mano para evitar la caída del sagrado mueble. Recién en el segundo intento, cuanto tomaron en cuenta todas las demandas de Dios, tuvieron el éxito esperado. (2 Samuel 6)

Estos episodios tienen que solemnizar nuestro corazón frente al tema de la alabanza y la adoración a Dios. Podemos ser sinceros en lo que hacemos, y estar ofreciendo fuego extraño delante de la presencia de Dios, o podemos tener la mejor de las intenciones (Uza la tuvo) y sin embargo sufrir las consecuencias de nuestra ignorancia espiritual. La alabanza y la adoración no deben tomarse livianamente, no pueden evaluarse con interpretaciones ligeras de textos sacados del contexto, necesitan ser consideradas con seriedad, porque pertenecen a las cosas santas que deben ser manejadas con cuidado.

I. ¿Adoradores o Alabadores?

La Samaritana que se acercó a Jesús junto al pozo de Jacob le presentó al Señor un dilema que, entre otros, separaba a judíos y samaritanos: “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4,20). Sabiendo que Jesús era judío creyó poder iniciar una larga polémica. Jesús no tomó una posición neutral y evaluó la enseñanza de los samaritanos diciendo que adoraban lo que no sabían, mientras que los judíos adoraban lo que sabían (v. 22), pero enfatizó que Dios no busca lugares de adoración, sino adoradores.

La Adoración es el homenaje y la reverencia que rendimos a Dios, reconociendo su poder, autoridad, dominio, grandeza y santidad; y la palabra implica mucho más que la expresión verbal, es la entrega de todo el ser que se inclina para rendir a Dios toda la vida.

Con mucha propiedad, Abraham, el padre de los creyentes, cuando se despide de sus siervos para ir al monte donde tendría que ofrecer a Isaac les dice: “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos” (Génesis 22,5). El término está utilizado con toda propiedad: Abraham iba a inclinarse ante la soberana voluntad de Dios y a entregarle todo su ser en la persona de su hijo. La alabanza es la expresión verbal de la adoración, la manifestación visible de una relación íntima con Dios. Notemos que el Señor dijo que Dios busca adoradores y no simplemente alabadores. Ser adorador es apropiarse de un oficio permanente, vivir íntimamente rendido en forma incondicional a la voluntad del Señor, mientras que la alabanza es solo la expresión externa, verbalizada, de lo que sucede interiormente.

Es importante tener claras las diferencias entre adorar y alabar, porque vivimos un tiempo de frivolidad posmoderna en que confundimos despreocupadamente los términos. La iglesia está plagada hoy de alabadores que con toda superficialidad proclaman estar adorando a Dios. Es que resulta muy fácil y atractivo ser alabador, lo difícil es asumirnos como adoradores. Lo que Dios busca son adoradores y no meramente alabadores. Un adorador se expresa a través de
la alabanza, pero no todo el que alaba es un adorador. Las manifestaciones verbalizadas y a veces eufóricas de alabanza, la repetición constante de canciones dirigidas a Dios o las expresiones públicas de agradecimiento no son garantía de que respondan a actitudes interiores de adoración. Pueden ser manifestaciones sensoriales o exhibicionistas que satisfacen a la carne pero que no expresan actitudes internas de corazón.

Muchas veces la alabanza es hábilmente manejada por especialistas expertos en crear climas altamente emotivos que desembocan en desbordes emocionales a los que pretenden hacer pasar por manifestaciones del Espíritu. Se confunde el fuego de Dios con la hoguera encendida por el hombre. Recordemos que cuando Elías pidió fuego del cielo roció con agua el sacrificio, no dejando lugar a dudas, la manifestación de poder era de Dios y no de los hombres. Cuando el hombre echa fuego puede lograr manifestaciones humanas, pero el Espíritu Santo se retira del escenario. Por eso el Señor subrayó que Dios no busca alabadores, sino adoradores. Porque hay notables diferencias entre ser un alabador y ser un adorador.

El adorador tiene un oficio permanente, que cumple durante todas las horas del día, vive inclinado delante de su Dios y busca hacer su voluntad. El alabador ejecuta una tarea esporádica sujeta a tiempos y situaciones. El adorador busca agradar a Dios en todo y expresa esto en la alabanza. El alabador busca sentirse bien él en un acto de autocomplacencia que busca como excusa a Dios. El adorador entrega su vida, el alabador quiere beneficiar su vida. El adorador se mueve por la acción del Espíritu, el alabador necesita de la incentivación de la carne. El adorador busca ser manejado por Dios, el alabador quiere manejar a Dios. El adorador acepta la voluntad de Dios sea cual fuere, mientras que el alabador quiere modificar la voluntad de Dios por medio de su alabanza. Pero adoradores y alabadores se confunden, ¡porque los adoradores también alaban!

¿Cuál es, entonces, la alabanza que Dios acepta? Es aquella que expresa la adoración de un verdadero adorador. Señalemos las características de un verdadero adorador.

II. Las características de un verdadero adorador

a. Un verdadero adorador tiene una experiencia personal con Dios.

Dios no puede aceptar la alabanza de quién no ha experimentado el nuevo nacimiento, porque “Dios es juez justo, y Dios está airado con el impío todos los días” (Salmo 7,11). Para alabar a Dios hay que estar en una relación correcta con Él. El leproso que volvió para adorar a Jesús lo hizo teniendo presente la experiencia singular que había vivido con el Señor, que motivó que se postrara en tierra y diera gloria a Dios. En el tiempo final, frente al resplandor de la gloria del Señor, hasta los impíos se arrodillarán ante él vencidos por la evidencia de su victoria, pero mientras tanto solo los redimidos podemos dar cabalmente gloria al Señor, porque hemos sido hechos aceptos por la obra de Jesucristo y fuimos librados de la ira por su sangre. Quienes todavía están en sus pecados, contra los cuales pesa la ira de Dios, no pueden unirse al pueblo de los redimidos para alabarle porque están en situación de rebeldía.

b. Un verdadero adorador conoce a su Dios.

El Señor dijo: “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores buscan que le adoren” (Juan 4,23) La vieja reyerta entre judíos y samaritanos estaba centrada en el lugar físico de la adoración, una cuestión de formas. Los judíos adoraban en Jerusalén, mientras que los samaritanos los hacían en Gerizim. Para ellos esto era motivo de controversia histórica y de lucha despiadada. Jesús puso las cosas en su lugar enseñando que, antes que las formas, está el conocimiento de la persona a la que se adora. Por lo tanto no es importante el lugar, sino la persona. El conocimiento de Dios es vital para el adorador. Y para conocer a Dios tenemos un único camino: La Palabra de Dios.

Dios ha hablado, tiene carácter, es un Dios personal y se ha revelado. El conocimiento de la Palabra de Dios tiene que ser fundamental para quien quiere alabar a Dios correctamente. La alabanza no puede desplazar o reemplazar el conocimiento y la exposición de la Palabra de Dios, porque de ser así terminaríamos por estar alabando “lo que no sabemos”. Dios no puede aceptar la alabanza de un pueblo que no se preocupa por conocerlo, por conocer su voluntad y por ponerla por obra. El pueblo que adora a Dios es porque conoce a su Dios, porque quiere conocerlo cada día más y porque sabe que del conocimiento de su Dios, y no de una alabanza eufórica, depende ser aceptado y sobrevivir. El profeta Oseas trae los reclamos de Dios a un pueblo que va a ser castigado y dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento yo te echaré del sacerdocio…” (Oseas 4,6).

c. Un verdadero adorador alaba sin esperar nada a cambio.

La alabanza que Dios acepta no es la que persigue un fin utilitario y se presenta para propiciar las bendiciones de Dios, sino las que son expresión de un corazón agradecido que rinde al Señor el tributo que merece su persona.

La mujer de Sunem que preparó el aposento para Eliseo lo hizo desinteresadamente, porque el profeta era un varón de Dios. Cuando el profeta le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey o al general del ejército?” La mujer respondió: “Yo habito en medio de mi pueblo”, mostrando que tenía por sumo privilegio contarse entre los elegidos de Dios y poder darle honra a sus siervos. No buscó con su acción ningún privilegio especial, aunque la falta de un hijo debía pesarle en su corazón. Dios la bendijo por esta visión tan decantada que tenía de la honra debida a Su nombre.

El Señor Jesucristo citó a Isaías para caracterizar a su pueblo: “Bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 15,8) Mirando a su alrededor veía como se multiplicaban los alabadores: Multitudes acudían al Templo de Jerusalén para unirse en la alabanza, en múltiples festividades con sus labios honraban a Dios, diariamente tiempos especiales de oración y épocas de ayuno. Pero cuando Dios miraba sus corazones los veía lejos de Él. Porque Dios no se conforma con alabadores, los tiene por millares, pero Él sigue buscando la alabanza de los verdaderos adoradores. Y los verdaderos adoradores siguen escaseando.

28 comentarios sobre “La alabanza que Dios acepta

  1. Que buen mensaje, especialmente para estos tiempos donde hay tanta confusión y donde es difícil encontrar quienes son los verdaderos adoradores. Con tanta música que ha surgido y sobretodo, tanto espectáculo. Gracias pastor Dellutri. Me gustaría que hablara acerca de las maldiciones generacionales que en muchas iglesias se enseña, si esto en el día de hoy tiene apoyo bíblico. Una ves más gracias que Dios le bendiga.

  2. respeto toda la religion pero se que Dios es unico..Pero estudiando la biblia y los estudios cientifico no me cabe que señale que Dios no existe quiero….pero en exeqiel lo explica la verdad me confunde varios capitulo de la biblia por eso ruego un estudio y una explicacion para poder entender gracias

  3. uno tiene que adorar a Dios y darle la gloria y honra solo a el, tenemos que alabarlo, adorarlo de corazón, no para sentirnos bien nosotros mismos, tenemos que hacerlo es para la honra y gloria de Dios

  4. el material es excelente quisiera saber si me pueden enviar mas material porque estamos comenzando este ministerio con mi esposa mil bendiciones

  5. Tiempo dificiles…Donde todo esta muy confuso, es menester Orar y orar para encontar la verdad y no ser parte, sin querer, de una astuta mentira.
    Mi alma, mi ser, mi corazon se atormenta pensando sobre esta confucion. Con mucha pena miro a mi alrededor, y es inebitable no sentirlo. Es como poder ver que alguien se va a suicidar, y estar allí, sin poder hacer nada.
    Nuestro amor hacia el señor debe volcarse como quien derraba un vaso y no queda nada dentro de el. Solo asi se vuelve instrumento para que el espiritu de Dios lo llene otra vez.
    Dios los bendiga y los guie, el caminar de un cristiano es hermoso, no por la meta hacia donde vamos, que convengamos que es lo mas, sino solo por el hecho de andar el camino.

  6. Gracias por ser sincero y hablar con la verdad, sobretodo por alzar la voz y decir lo que no es correcto, por eso nuestras iglesias se ven luego como corruptas y no como correctas, Dios siga así, Dios lo bendiga muchooooo.

  7. Es super importante este punto sobre la adoracion muchos de nosotros nos da verguenza o el que diran de nosotros pero aquel dia dios nos dira esto apartaos de mi no.os conozco ya deja de ser un alabador se un adorador mas unete a nosotros La Voz De Salvacion amen

  8. Bueno soy lider de alabanza en la iglesia me intereza alabar a Dios en espiritu y en verdad no quiero ser reprobado por Dios en mi alabanza que le ofresco., el tema es fuerte y me ha hecho ver puntos en los que me hace falta entrega sinseramente me he analizado y me encuentro reprobado .,la verdad duele pero nos libera necesito entregarme mas a Dios..

  9. He sido bendecida de parte de Dios atravez de este estudio, Lideres!! muestren esto al pueblo de Dios para que sean Bendecidos, con la Gloria de Dios.

  10. GRACIAS A DIOS , MI ESTIMADO HERMANO POR ESTA ENSEÑANZA , CUANTA NECESIDAD TENEMOS HOY DE VOLVER NUESTROS CORAZONES A LAS VERDADES DE LA PALABRA DE NUESTRO SANTO DIOS , EL ES DIGNO DE SER ALABADO Y ADORADO POR LO QUE ES ,DIOS TENGA MISERICORDIA DE SU PUEBLO Y NOS ABRA SU ESCRITURAS PARA SALIR DE TANTA IGNORANCIA EN LA QUE ESTAMOS VIVIENDO Y REALMENTE SANTIFICAR SU NOMBRE.

  11. Le estoy orando mucho al Señor Dios para que me de revelación, porque creo que por mucho tiempo hemos sido parte de un plan muy astuto del enemigo, en donde la alabanza y adoración perdieron el verdadero enfoque, ( DIOS), creo que hoy en día existen sólo imitadores de cristiano pero pocos imitadores de Cristo, he sido ministro de alabanza, pero mi corazón está inquieto y hambriento del Señor, y por eso solo quiero hacer una pregunta, en medio de muchas.. Porque la alabanza moderna y todos esto ” ministros de alabanza ” sólo cantan canciones sin nada de palabra ( palabra de Dios) ? No digo que el Espíritu Santo no pueda guiar es sólo que sí uno analiza bien, sólo repetimos y nos aprendemos palabras de Hombres, pero no palabra de Dios… Estamos en los últimos tiempos y sólo espero no fallecer por falta de conocimiento, en tiempos donde muchos falsos profetas se levantará…

  12. Dios Melos bendiga.Hoy dia las iglesias cristianas asen danzas y lamayoria estan tomando fotos o grabando en ves de adorar a Dios .ponen ninias y adults a dansar como gue si la casa de Dios funeral para espetaculos y no de a dorasio

  13. uno lo alaba a Dios por lo que hace, pero lo debemos ADORAR X LO QUE EL ES cuando entramos en la contemplación de ante quien estamos, es cuando logramos ADORARLE Dios fue es y será Dios y en nosotros al descubrirlo es cuando logramos adorarle Dios hizo hace y seguirá haciendo maravillas pero porque El haga o deje de hacerlas NO tiene que ser motivo de Adorarlo o NO. una vez confronte con un cierto grupo de personas que pertenecian a una iglesia donde era frecuente: “cantar para que Dios obre como Pablo y Silas”. Nada mas lejano a lo que Dios espera de sus hijos o acaso está bien que un hijo le de un beso a su padre si y solo si le trae un chupetin?? o que le de besos para que le traiga el chupetin?? Doloroso debe ser para un padre tener que negociar el amor de sus hijos con una paleta de por medios
    Creo que lo mas sano y lógico sería te doy un beso porque te amo papá me traigas o no el bendito chupetin. Como decía Job, “aunque el me matare solo en el esperare” Eso es amor y entrega incondicional de un alma hacia Dios. Se me ocurre para cerrar, La alabanza puede ser visible momentanea y sonora, mientras que la adoración es una actitud del alma que se refleja en el accionar diario

  14. Muy buen trabajo,guiado por EL ESPIRITU SANTO.es una triste realidad de hoy en dia y lamentablemente cada vez visto en las congregaciones evangelicas la incorporacion de cosas mundanas a la alabanza.Yo asistia a una iglesia evangelica donde se veian con mas frecuencia estas practicas,que me incomodaban mucho,di mi punto de vista y me dijeron que no tenia discernimiento espiritual por eso no lo entendia.Me aleje y les puedo decir que casi hice un duelo porque venia de una estructura catolica antes de congregar como evangelico.asi que despues de esto me llevo mas de tres años animarme a probar en otra congregacion.hoy estoy bien gracias a Dios.bendiciones

  15. Gracias a Dios por este tema de la alabanza y la adoración, perfectamente explicado y definido cual es cual. Efectivamente, en las iglesias cristianas se han metido “alabanzas” y chicas que “danzan”, que más bien parece un show pues todos brincan, hacen alboroto, ondean banderas de colores (no sé cual sea su significado) y sus canciones no tienen bases bíblicas, tampoco mencionan el SANTO NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO y mucha gente es impactada, emocionada, pero salen sin el alimento espiritual, que es EVANGELIO DEL SEÑOR, por lo tanto no hay transformación ni nueva vida. Pidamos al Señor sabiduría de lo alto. Hermanos por favor el nombre de DIOS, DEL SEÑOR JESUCRISTO, DEL ESPÍRITU SANTO, siempre se escriben con mayúsculas por respeto. EL SEÑOR LES BENDIGA EN ABUNDANCIA,

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