Las arrugas de Sábato

Por: Salvador Dellutri* Llegamos a la casa en Santos Lugares cuando ya había caído la noche. Salió a recibirnos Elvira, su compañera de los últimos años, nos hizo pasar y al entrar, sentado en un amplio sillón estaba Ernesto Sabato. Me saludó con afecto e inmediatamente comenzó una charla amena y, como siempre, enriquecedora; pero […]

Continuar leyendo