
Frente a las grandes tragedias de la humanidad una reacción muy frecuente es cuestionar a Dios, reclamarle por qué pasan las cosas que pasan. Pero ¿es sensato este cuestionamiento? Reclamamos a Dios cuando ocurren cosas malas, pero no lo tenemos en cuenta el resto de los días. Hacemos a Dios rendir cuentas cuando en realidad somos nosotros quienes le deberíamos rendir cuentas a él. Reflexionamos sobre esta realidad con Salvador Dellutri.



